Benoît Sokal (belga, residente durante muchos años en Witry-lès-Reims) es considerado hoy una figura destacada del mundo del cómic en la región de Reims.
Si bien es conocido regionalmente como autor de cómics, su trayectoria profesional es más compleja de lo que se podría pensar.
Inicialmente, estudió veterinaria.
Después, cambió de rumbo por completo, abandonó el sector y decidió dedicarse al dibujo.
Posteriormente, se matriculó en el Instituto Saint-Luc de Bruselas, en el departamento de artes gráficas y cómic, una escuela reconocida por formar a numerosos ilustradores profesionales.
Syberia
Homenaje a Benoît Sokal,
Gamekult
Sus primeras tiras cómicas se publicaron en la revista Le 9ème Rêve de Louis Musin, y posteriormente apareció en Les Archers en 1978.
Fue durante esta temprana etapa que todo cambió. A los 20 años, creó la serie que lo haría famoso: Canardo.
Canardo es un pato detective privado. Cínico, desilusionado y sarcástico, vive en un mundo de animales antropomórficos.
Su tono es divertido, pero a menudo oscuro y mordaz.
Esta mezcla de humor negro y novela negra se convirtió en el sello distintivo de Sokal.
Aunque Canardo sigue siendo su seudónimo, Sokal explora otras narrativas muy diferentes:
Con Sanguine, creada en 1988 junto a Alain Populaire, presenta una cautivadora historia histórica ambientada en la Guerra de los Treinta Años.
Dos años más tarde, explora un registro más oscuro con Silence, on tue! (¡Silencio, matamos!), escrita junto a François Rivière, un thriller inmersivo y tenso.
En 1995, publicó Le Vieil homme qui n’écrivait plus (El viejo que ya no escribía), una historia realista e íntima marcada por una gran sensibilidad.
En la década de 1990, ya no se limitó al cómic impreso: también se dedicó a los videojuegos, transponiendo su universo visual y narrativo a este nuevo medio.
Tras unos 15 años sin publicar cómics, regresó con Kraa, una trilogía publicada entre 2010 y 2014, más épica y chamánica. Su último gran proyecto es Aquarica, realizado con François Schuiten, basado en el guion de un largometraje.
Sokal no es solo un ilustrador con estilo, sino también un pionero técnico.
Ya en 1994, fue uno de los primeros en utilizar el coloreado digital en cómics.
Esta elección tecnológica influyó posteriormente en muchos otros autores.
Su obra ha sido muy bien recibida tanto por el público como por la crítica.
Ha recibido numerosos premios en Francia y Bélgica:
1981: Gran Premio de la Ciudad de París + Premio Saint-Michel al Mejor Guion de Humor (por *Le Chien debout*)
1982: Milou de Marbre en el Festival de Lieja + Premio de Cómic Policiaco en el Festival de Reims (por *La Marque de Raspoutine*)
2006: Caballero de la Orden de las Artes y las Letras (Francia) + Oficial de la Orden de Leopoldo II (Bélgica)
2011: Premio al Mejor Álbum del Año en el Festival de Chambéry (por *La Vallée perdue*, Kraa)
2012: Premio Polar BD en Cognac (por *Une bavure bien baveuse*)



